Atratican denuncia que los agricultores, están “indefensos” frente a las plagas por la prohibición de plaguicidas
- Fernando Álvarez Martín
- 18 oct
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CANARIAS/
F.A.LAS NOTICIAS-Sábado/18/oct/2025
La recién constituida Asociación de Trabajadores de la Tierra Canaria (Atratican) manifiesta “el grave abandono” que sufre el campo canario ante la expansión de plagas como la mosca blanca, la cochinilla o ácaros tras la retirada de productos fitosanitarios imprescindibles sin que las autoridades hayan facilitado alternativas eficaces que los sustituyan, a lo que se une, por ahora en Tenerife, la filoxera que ataca a la viña, introducida en la isla por las deficiencias en los controles en puertos y aeropuertos.
Ante esta “preocupante” situación, Atratican reclama una “urgente, decidida y contundente” intervención del Gobierno de Canarias, a través de su Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, en defensa del sector primario, tanto con medidas en las que tenga competencia directa como “ejerciendo la presión y la interlocución políticas que sean necesarias” ante el Ejecutivo nacional y los respectivos ministerios.
El nuevo colectivo de agricultores, que preside José Antonio Gómez y cuenta ya con delegados y socios en cinco islas (La Palma, La Gomera, El Hierro, Tenerife y Gran Canaria), alza así la voz para dejar constancia de que la prohibición de usar determinados plaguicidas (como el Gazel), en aplicación de un reglamento europeo y sin ningún tipo de medida transitorio o alternativa, ha dejado “indefensos” a los agricultores canarios, “totalmente desarmados” para combatir estas plagas.
Este nuevo problema, “que debió haber evitado el Gobierno estatal con las gestiones oportunas ante la Comisión Europea”, puede provocar ahora “pérdidas millonarias” en un sector que en Canarias “ya tiene suficientes amenazas para su supervivencia, como los altos costes de producción, los vaivenes de precios por la intermediación abusiva, la competencia desleal de alimentos importados de terceros países, la inquietante falta de relevo generacional y la incertidumbre sobre el futuro de ayudas europeas”.
Pero en este caso, una de estas amenazas causa especial “indignación” en Atratican: el “agravio comparativo” que suponen las importaciones de alimentos de países no pertenecientes a la UE, “donde se aplican requisitos sanitarios muchos más laxos y menos exigentes” que los que soportan los agricultores, ganaderos y pescadores europeos.




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